Relatos eróticos

Habíamos quedado de ir a cenar algunan cosa antes de encontrar con el resto del grupo; ya hacía días que hablábamos de hacer una salida diferente, la Ideia era ir a cenar y reír, y acabar tomando una copa en un club liberal; el resultado final ninguno de nosotros sabía qué sería, pero estábamos dispuestos a comprobar -lo Una cena del mes distendido y divertido con bromas subidas de tono y totalmente dentro del marco que nos reunía. Al terminar fuimos directamente hacia el club, una vez alla y haciéndonos la visita a las instalaciones pedimos nos beberemos, un gin-tonic, un combinado con coca-cola, y las conversaciones fueron cambiando de tono, si antes era estallar a reír ante cualquier tontería, ahora los comentarios y las miradas habían tomado un camino diferente, comenzaba a surgir la provocación y el morbo, entre todos. Una de las chicas decidió ponerse cómoda con un picardías negro, estaba de lo más sexy y todos con nuestra bebida a la barra conversábamos animadamente, mientras otras parejas, también disfrutaban del local, y las miradas entre unos y otros comenzaban a hacerse evidentes, con ganas de lujuria, con ganas de empezar a compartir los unos con los otros. Uno de los chicos de repente apareció sin camisa, dejando su torso al desccobert con los tatuajes a la vista, ummm era digno de admirar, con lo que me gustan los tatuajes no podía dejar de mirarlo el ambiente comenzaba a calentarse de verdad . Mi gintonic de Bombay Saphire, comenzaba a mostrar sus efectos. El camarero le había cargado bien generosamente, ufff qué camarero, parecía de aquellos hombres interesantes con mucho morbo, joven, guapo, y con una habilidad increíble para llevar aquel local, era capaz de hacerte sentir como en casa, lástima que era el propietario, porque de buena gana me hubiera gustado que entras a jugar. En un momento dado, entre la altura de los tacones y el alcohol, empecé a notar que mi equilibrio me jugaría una mala pasada, y decidí sentarse en uno de los sofás que presidían el local, negro muy cómodo y grande. Con su picardía puesto se dirigió hacia mí y se sentó conmigo, conversamos un poco dos chicas en un sofá, riendo, y disfrutando del tiempo; entonces el chico de los ojos azules, que se había pedido el gintonic de Seagrams, que yo no había probado nunca, y me sorprendió positivamente, como él; era un hombre muy atractivo y morboso, se levantó y vino a sentarse en el sofá también, las dos le hicimos lugar entre medio, vi como con la conversación sus ojos se clavaben en mi escote, me hacía sentir bien m 'halagaba y me excitaba que al hablar no pudiera evitar mirarme los pechos. Decidimos ir a camas y allí, con una mirada de deseo y lujuria, me decía que la excitaba mucho, él a mí también, estaba completamente mojada , tenía mi coño húmedo caliente con muchas ganas de jugar, después de hacernos besos primero muy tiernos, depués deseosos, comiéndonos la boca, se puso un preservativo y me dijo que me quería follar, aquellas palabras resonaron en mi cabeza y desencadenaron una excitación extrema, deseaba sentirlo dentro de mí. La primera embestida fue lenta sin dejar de mirar a los ojos, con mucho deseo y lujuria, ufff qué ojos tenía, como se clavaban en mí, hacía que sintiera un calor que me recorría el cuerpo y hacía que segundo a segundo me excita más. El ritmo de su penetración se aceleraba y me cogió por el pelo mientras sus embestidas comenzaban a ser mas fuertes, umm qué gemidos salían de mi boca, qué placer, no podía evitar gritar ni quitar la mirada de él, mientras me susurraba guarradas al oído y comprobaba como me excita, como mi placer aumentaba a cada palabra su ...... Se incorporó y mientras de rodillas seguía follando me empecé a tocar y masturbarse con los dedos, qué excitación sentía, mientras él me miraba y se excitaba aún más; qué placer verle la cara de morbo, hasta que mi orgasmo vino y empecé a gemir de placer. En ese momento llegaron camas el resto de compañeros y empezaron a jugar mientras el chico de los ojos azules fue a pedir un beber se acercó al chico de los tatuajes y se estiró con mi lado, y me empezó a acariciar los pechos, suave y con mirada viciosa y deseosa ... eso me ponía a cien .... me volvía a preparar por una excitación que estaba empezando a sentir. En un momento nos encontramos los dos con muchas ganas salvajes y excitadísima ensvam empezar a comer a besos. Él se puso sobre mí y me penetró con una embestida mientras me miraba con unos ojos deseosos, y embestidas fuertes los dos nos extasiarse ......